Comercial Morey S.A.
Comercial Morey, empresa gestada en la década de los 60 por Juan Morey, está dirigida por su hijo Gregori Morey. En sus inicios se estableció en el centro de Palma, pero debido al crecimientos de las embarcaciones se trasladó al polígono de Marratxí, a unas instalaciones de 3.500 metros.
Es una empresa asidua a la feria náutica, aunque su director reconoce que “no necesitamos el salón, hace 40 años que la gente nos conoce”, sin embargo, “es una especie de pistoletazo de salida de la temporada náutica y la gente tiene la consciencia de que se ha de poner las pilas y mirar barcas”, sopesa Morey, que resalta la ubicación del encuentro, en el Moll Vell. Entre sus objetivos comenta que busca “consolidar ventas y mostrar novedades” a los clientes. No obstante, considera que los competidores “están demasiado encima. Quien tiene los mismos metros cuadrados de exposición que tú está en idénticas condiciones.
A veces vienen empresas que muestran todo lo que son en los expositores y, en cambio, hay otras que detrás de lo que exhiben hay historia, instalaciones, profesionalidad, mecánicos, servicios…”, reflexiona. Entre las anécdotas, a modo histórico, Gregori Morey rememora que ha habido compañías que “han venido a romper precios y han vendido, pero pasan 2 o 3 años y se van. Dieron el pego en la feria, donde parecía que se iban a comer el mundo, pero no ha habido continuidad”.
Servinautic Palma S.L.
30 años al servicio de los clientes avalan a Servinautic, constituida en el año 1983, ofrece suministro, instalación, mantenimiento y reparación de equipos de electrónica a bordo. Toni Julià, responsable del negocio, recuerda que hace unos años “dejamos de asistir al salón dada la poca afluencia y el poco mercado que había. No estábamos de acuerdo con los horarios y días establecidos”.
Con el cambio de formato, el año anterior, se animó a regresar. “Nos gusta esta versión ya que algunas empresas locales no disponemos de un equipo comercial para atender en la tienda y en la feria. Con el jueves que cae en fiesta, por ejemplo este año perdemos únicamente 2 días de oficina que son fácilmente recuperables”, relata Julià, que acude con la idea de “representar las marcas que distribuimos y, lógicamente, darnos a conocer entre los nuevos clientes. El propietario de la empresa califica el formato pasado, de 11 días, como “una ruina y caótico”.


